Luego de más de seis años sin lanzar un álbum enfocado en el metal, la prodigiosa cantante finlandesa Tarja Turunen regresa con Frisson Noir, un disco que ella misma presume como el más pesado de su carrera.
Como parte de la promoción del álbum, Tarja realizó una serie de pre fiestas de escucha alrededor del mundo, eligiendo su natal Finlandia como la primera sede. En esa ocasión estuvo presente para saludar a alrededor de 200 fans.
La primera escucha fue complicada debido a la dinámica del evento: entrabas y salías de la tienda mientras el álbum sonaba de fondo, sin poder realmente sentarte a absorberlo. Finalmente, el 12 de junio nos dimos a la tarea de escucharlo de principio a fin y ordenar nuestras impresiones para compartirlas.
Frisson Noir —algo así como “Escalofrío Oscuro”— nos lleva por un recorrido que sí, es pesado, y probablemente representa lo más extremo dentro del metal al que Tarja ha llegado en su ya extensa carrera solista.
Un total de 12 canciones componen este álbum de una hora y cuatro minutos. Un breve intro da paso al tema homónimo, que utiliza versos en francés para adornar una estructura musical sólida con una interpretación vocal, como era de esperarse, excepcional por parte de Tarja. El disco deja claro desde el inicio que viene por más cuando explota en un puente instrumental que provoca esos escalofríos in crescendo, acompañando las notas altas con las que Turunen cierra la pieza.
The Eternal Return entra de golpe y lleva al oyente a cabecear con ese metal sinfónico más clásico. La base de guitarra me provocó esa electricidad que ya me tenía pensando en un 10 de 10. Este tema me transporta a los primeros trabajos de la Tarja emancipada de hace más de 20 años. Solo me desconectó un poco el momento vocal operístico que, aunque es muy Tarja, me pareció innecesario dentro de una canción que ya estaba entregándolo todo.
Leap of Faith continúa el viaje con la primera colaboración del álbum: su ex compañero de banda, Marco Hietala. No fue sorpresa quedar satisfecha con esta dupla vocal. La interpretación bestial y teatral de Marco se encuentra con Tarja comandando una canción bien construida, donde ambos brillan y que sin duda da razones para sonreír a los fans de sus respectivas carreras.
Entonces llega uno de los singles previamente lanzados, y para sorpresa de muchos, un track de más de 10 minutos. At Sea nace desde un piano potente y transita por distintos paisajes sonoros: cuerdas, baterías contundentes y el ingrediente principal, la voz de Tarja contando una historia desde todos los matices que es capaz de ofrecer.
Podría ser la favorita de muchos porque se siente como tres canciones viviendo dentro de una sola, y todas funcionan.
Y entonces llega una pieza destinada a convertirse en favorita: Blaze Forever.
La venganza se sirve fría… o mejor aún, en una canción poderosa de Tarja Turunen. Cuando ella ha contado en entrevistas recientes que este disco nació desde un lugar más oscuro de su ser, esto es lo que esperaba encontrar.
Blaze Forever es una oscura obra de arte refinada y filosa. La canción asciende todavía más cuando desciende hacia la suavidad de un piano y cierra con un hechizo grabado en reversa que le da un toque aún más retorcido y místico. Ojalá Tarja vuelva más seguido a ese lugar oscuro para salir de ahí triunfante con creaciones como esta.
Mi favorita.
The Trace Outlives irrumpe con un intro heavy que golpea desde el primer segundo, aunque después mi cerebro tomó un giro inesperado: Tarja Turunen me recordó a Michael Jackson. Una de las asociaciones más absurdas que he tenido, pero ahí estaba.
Probablemente se debe a la construcción brillantemente repetitiva de la canción y a ciertos versos que activaron una melodía familiar en mi cabeza, elevada ahora por el poder del metal. A esto se suma el sonido del shamisen de Sayo Komada, este instrumento japonés de tres cuerdas con una presencia hipnótica que le da a la canción una personalidad avasallante.
También entra en mi top 3 del álbum.
Me pasó lo contrario con Tango, y culpo a mis expectativas. Al saber que Apocalyptica estaría involucrado esperaba algo más, pero esa decepción fue responsabilidad mía. El coro me parece algo plano, aunque la letra tiene esa sensación de página de diario de una artista.
En un álbum que me estaba entregando fuego puro, esta pieza llega como humo.
Y aquí es donde Frisson Noir casi me pierde. Si el álbum fuera una película, Anemoia sería ese momento donde salgo por palomitas. No es mala, pero Tarja me estaba llevando por una tormenta y de pronto me pidió asomarme a la ventana a contemplar la calma.
Me resultó difícil conectar, aunque el concepto y el título son hermosos. Esa añoranza por un pasado que nunca existió es algo que todos hemos sentido alguna vez; simplemente mis momentos más anemoia no sonaban con guitarra española de fondo.
Para cerrar ese contraste llega mi gusto culposo: I Don’t Care.
Desde que salió como single me gustó, pero que Dani Filth esté involucrado me hace querer resistirme. No solo porque su estilo vocal nunca ha sido mi favorito, sino porque algunas de sus decisiones como artista me generan rechazo.
Qué canción tan buena habría sido con otro invitado.
Pero como diría la propia Tarja, seguramente ni a él ni a ella les importa que yo la disfrute a escondidas por mi poca simpatía hacia Dani. La canción me gana, aunque la colaboración todavía me incomoda.
Against The Odds llega para cerrar como una buena pieza cinematográfica. La batería de Chad Smith se percibe con fuerza, pero sin opacar la canción, y es una excelente manera de llegar al final del viaje.
La letra me movió: se siente como una obra que Tarja tuvo guardada durante mucho tiempo y que finalmente llega a reclamar su existencia. Una canción sobre ir contra todo pronóstico, encontrar fuerza después de las dificultades y convertir los miedos en impulso.
Otra de mis favoritas, especialmente por ese puente instrumental que sacude de raíz.
Un recordatorio de resiliencia.
Frisson Noir cierra con un outro de un minuto que satura los sentidos, una despedida de estruendos después de un recorrido por miedos, resistencia, venganza y reivindicación.
Un disco que cumple la promesa de ser pesado, sí, pero también visceral y delicado. Una obra que suena a misión cumplida para una artista ambiciosa, de esas que solo pueden hacerse más grandes cuando llegan al escenario. No puedo esperar a verla cobrar vida en vivo.


