El concierto debut del ampliamente promocionado nuevo proyecto de la industria musical finlandesa, HOKKA, tuvo lugar el 7 de mayo en el legendario Tavastia Club.
Al recinto acudieron fans de distintas partes del mundo, a juzgar por las banderas que ondeaban principalmente en la primera fila. Entre el público también se encontraban figuras de la industria musical, medios de comunicación y fans que siguen a Joel desde su etapa en Blind Channel.
La audiencia, mayoritariamente femenina, presenció el primer show promocional de Via Miseria IV, un álbum de poco más de media hora que, por simple lógica, derivó en un setlist que no alcanzó la hora completa.
El formato terminó funcionando para servir lo que se podía servir hasta ahora, un proyecto que apuesta fuerte por la estética y la narrativa pero que todavía está en proceso de expandir su sustancia musical.
Aun así, la respuesta fue decente. Los estribillos, diseñados con intención de ser coreados lograron su cometido; el show en su conjunto, dejó claro su enfoque teatral desde el inicio, en el que una gran cortina ocultaba el escenario hasta caer con las primeras notas de Blackbird, tema que también abre el álbum.
El recorrido del concierto abarcó el disco completo aunque en diferente orden. Joel apareció con capa roja, muñequeras con su nombre, un elemento central del branding del proyecto, y un micrófono de estética marcada, concebido como katana samurái. Todo el conjunto reforzaba una puesta en escena que se mueve entre lo dramático, lo simbólico y lo exagerado.
Los ventiladores que acompañaron su presencia escénica durante gran parte del set hicieron también su parte del trabajo, junto con las voces de apoyo que sostuvieron varias secciones vocales.
La banda estuvo conformada por el joven baterista Jimi Aslak, el guitarrista y principal arquitecto del proyecto, Pauli Rantasalmi y Sampo Sundstrom, conocido por su trabajo en la gira de Ville Valo, quien hizo de guitarra segunda y se lució con algunos solos.
La banda lo hizo bien, mientras ejecutaban el set con destreza y discresión, Joel desfilaba por una especie de pasarela diseñada al centro del escenario del Tavastia para su especial ocasión, su rubia cabellera competía con su larga capa por ondear lo más alto, impulsadas por dos potentes máquinas de aire a sus costados que no dejaron de intentar hacer parecer más imponente y cinematográfico ese momento.
A decir verdad, uno de los puntos más altos del show llegó con la irrupción de Dark Side, tema asociado a su participación de Eurovision Song Contest 2021 junto a Blind Channel, sin llegar a concluir, el tema se enlazó con su primer corte solista, In The Darkness, un movimiento en el ajedrez del setlist que pareció intencional. Y es que la reacción fue inmediata, enlazando pasado y presente, pude leer entonces que desde el público se confirmaba esa especie de lealtad, de esas fans diciendo que le acompañaron entonces y ahí siguen y quizá seguirán.
Así, en su debut en directo, HOKKA me dejó una impresión clara, es un proyecto que aún está afinando su equilibrio entre forma y fondo, pero que ya logró algo no menor: una audiencia entregada a su universo. Queda abierta la expectativa, el espectáculo tiene intención de ser tan consistente como a sí mismo se imagina, veremos si el tiempo lo hace funcionar mejor y si puede crecer con más personalidad y fuerza.


























