Lo que prometía ser una noche de energía total cumplió con todas las expectativas. El recinto estaba a reventar y al público finlandés, que rara vez disfruta estar cuerpo a cuerpo, no pareció importarle bailar sin espacio personal de por medio. La música y la vibra estaban servidas, y Eihwar llegó para ofrecer un concierto del que nadie pudo salir decepcionado.
Desde su participación en Tuska Festival, donde muchos se quedaron con las ganas de verlos por el aforo limitado; la expectativa era alta. La banda francesa regresó esta vez como acto principal, y la cantante Asrunn incluso mencionó que venían a demostrar que la fama de fríos que tienen los finlandeses no es más que un mito. Y así fue: la calidez de la audiencia se expresó no solo en los aplausos, sino en una entrega sensorial que convirtió la experiencia en algo completamente inmersivo.
Eihwar propone un viaje sonoro hacia un universo paralelo donde el trance moderno se fusiona con raíces paganas. Su música combina percusiones chamánicas, cantos rituales y elementos de folk nórdico atravesados por potentes bases electrónicas. Es una banda que no se entiende pero sí que se siente.
La apertura del show estuvo a cargo de la también francesa Mira Ceti, quien dejó una atmósfera de misterio con una interpretación precisa y envolvente, en perfecta sintonía con los protagonistas de la noche.
Para cuando el dúo de Eihwar finalmente pisó el escenario —modesto, iluminado apenas por tubos de luz roja—, todos estábamos entregando todo.
Aisrunn con sus danzas cautivadoras y una voz atrapante, y su compañero enmascarado aportando ese contraste visual y sonoro que define la esencia conceptual del proyecto. Por momentos, On The Rocks dejó de ser una sala de conciertos para transformarse en un ritual donde todos fuimos parte del mismo pulso primitivo.
La dupla se fue tan feliz como dejaron a la audiencia, vinieron a cumplir y prometieron no tardar en regresar. Por lo pronto, te dejamos con la galería de la noche:
Mira Ceti









Eihwar





















