Jinjer se presentó el 24 de febrero en el Kulttuuritalo de Helsinki, una fecha inevitablemente cargada de significado. La banda ucraniana llegó a la capital finlandesa con su gira Duél y ofreció una actuación intensa y concentrada, marcada por la potencia que los caracteriza.
Ese mismo día, en distintos puntos de la ciudad, se conmemoraban cuatro años desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en Ucrania. Actos como “Luz para Ucrania”, en la Plaza del Senado de Helsinki, recordaban que la noche tenía un trasfondo imposible de ignorar.
Live Report
La noche comenzó con Textures como acto de apertura, seguidos por Unprocessed. Los sets de ambas bandas resultaron contrastantes, pero sirvieron para preparar a una audiencia que, hacia las 21:00 horas, ya abarrotaba el recinto.
Jinjer irrumpió en el escenario acompañados de una pantalla que proyectaba visuales diseñados específicamente para cada canción. La banda dedicó gran parte del setlist a su álbum en promoción, dejando espacio, por supuesto, para clásicos de su repertorio. “I Speak Astronomy” y “Pisces”, por ejemplo, hicieron que más de uno levantara el celular para registrar el momento. Un circle pit discreto pero constante se mantuvo activo durante todo el concierto.
La banda cumplió con solemnidad. Tatiana Shmailyuk destacó -aunque no es sorpresa- su potencia vocal es garantía, al igual que su presencia escénica. Su atuendo llamativo, coronado por un peinado impecable, añadía una capa de delicadeza que contrastaba con la brutalidad de sus registros vocales.
Hubo breves intervenciones dirigidas al público. Hacia la parte final del concierto, Tatiana fue vista en repetidas ocasiones solicitando ajustes a los ingenieros de sonido; no parecía del todo satisfecha con lo que recibía en sus monitores. Los decibeles en la sala aumentaron, haciendo la noche aún más estruendosa.
No fue la presentación más explosiva de Jinjer que haya presenciado, pero sí una actuación sólida y profesional. La banda ejecutó su repertorio con control, apostando por la contundencia antes que por el exceso.
Tras el encore, Tatiana sopló un par de besos al aire mientras, entre el público, una bandera de Ucrania se alzaba sostenida por dos asistentes.
No hizo falta subrayarlo: en una fecha como esa, el contexto hablaba por sí mismo. Durante poco menos de hora y media, Jinjer convirtió el escenario del Kulttuuritalo en algo más que una parada de gira. Fue una afirmación clara —sin discursos grandilocuentes o propaganda simplista— de quiénes son, de dónde vienen y del peso que esa identidad sigue teniendo, incluso cuando la música ocupa el centro.
Mira la galería a continuación:
Agradecimientos a TuskaLive. Una cobertura conjunta con BleedingMetalPodcast.





































