En su reciente columna para The Guardian, el teórico de los medios Mike Watson ofrece una visión conmovedora y profunda sobre el impacto del heavy metal en Finlandia. Watson comparte su experiencia al asistir a un concierto de Iron Maiden en Helsinki, donde presenció a un grupo de seguidores finlandeses llorando juntos durante una interpretación acústica de Prowler. Este momento reveló cómo el metal ofrece una vía única para la expresión emocional colectiva en una sociedad conocida por su contención.

Watson destaca que, a pesar de ser un subgénero musical de más de 50 años, el metal sigue gozando de buena salud. Eventos recientes como la actuación de Gojira en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París y la gira de despedida de Black Sabbath demuestran que el metal ha trascendido sus raíces underground para convertirse en un fenómeno cultural global. Además, la muerte de Ozzy Osbourne, líder de Black Sabbath, provocó una ola de emociones públicas, subrayando el profundo impacto del metal en la cultura popular.

En Finlandia, el metal no solo es un género musical, sino una forma de vida. Bandas como Nightwish, Apocalyptica y Amorphis han llevado el nombre del país a escenarios internacionales, y festivales como QStock en Oulu, Tuska y Hellsinki Metal Festival en la capital; celebran la diversidad y la vitalidad de la escena local. l metal de hoy, además, aborda todo tipo de temas contemporáneos como la salud mental y la alienación, mostrando que sigue siendo relevante y resonante en la sociedad actual.

Watson concluye su reflexión señalando que el metal, a pesar de su naturaleza oscura y a menudo absurda, nunca adorna las realidades duras de la vida y se niega a ofrecer consuelo falso. Su honestidad y capacidad para confrontar la oscuridad con fuerza e ironía han permitido que el género perdure y crezca en popularidad con el tiempo. Como él afirma: «La oscuridad de la vida no se detiene».

Compartimos esta visión. El metal en todas sus formas, puede ofrecer consuelo, comunidad y autenticidad. Como señala Watson, el metal «confronta la oscuridad con fuerza e ironía».