Es noviembre o «marraskuu», como le llaman los finlandeses a este mes en el que la naturaleza muere; la palabra «marras» significa muerte, es el mes en que la luz agoniza, el sol se oculta cada vez más y es la nieve lo que da apenas un poco de brillo a las penumbras cortidianas.
No parece casualidad que Twin Tribes haya elegido este momento del calendario para visitar por primera vez la capital de Finlandia; Luis Navarro y Joel Niño, la dupla de esta ecuación de elegante post-punk y darkwave, abarrotaron el Kuudes Linja, un modesto y casi escondido recinto en el centro de Helsinki.
Aunque era una noche de domingo, quienes asistieron lo hicieron para dejarse envolver por el sonido de este par de vampiros mexicoamericanos, por supuesto que el color negro dominó el entorno, hubo maquillajes cargados y suaves y cadenciosos movimientos de lo que parecía ser una masa de sombras danzantes entre beats ochenteros, versos profundos y luces parpadeantes.
El espectáculo no llegó a los 90 minutos pero el tiempo en el escenario fue suficiente para ofrecer un setlist con canciones de sus diferentes álbums, «Another Life», «Perdidos», «Monolith» y «Cauldron Of Thorns», fueron algunas de las piezas que sonaron y que invitaron todo el tiempo a los asistentes a abandonarse ante sus oscuras y bailables melodías.
El dúo incluyó en el repertorio su versión de «Lobo-hombre en París» de La Unión, y con su discreta pero magnética presencia escénica fueron de una canción a otra, interpretando también «Shadows», «Portal to the Void», «Upir», «Sangre de Oro» y un cierre exquisito con «Fantasmas».
Así, la noche del último domingo de noviembre se celebró la oscuridad, lo oculto, lo sombrío y lo profundo; se bailó con la muerte hacia la que todos vamos; la música de Twin Tribes nos devoró, esa música que suena a terciopelo: suave, tibia, refinada y elegante.




















