A una semana de la visita de Placebo a México, compartimos nuestro primer #FanReview, una manera de contar las historias desde la perspectiva del más honesto amor hacia la música: el amor de los fans. Esta vez, Mariana Dalzell nos cuenta cómo fue vivir dos noches consecutivas frente a unas de las bandas más significativas en su vida: Placebo.
FanReport: Placebo en el Lunario y en el Palacio de los Deportes
Ver a Placebo en la Ciudad de México en un recinto pequeñito, con repertorio completo (+1), con la banda descansada y con el ánimo a tope ha sido uno de los regalos más valiosos que la vida ha podido brindarme.
En esta ocasión el portavoz de la invitación a disfrutar de un concierto sin celulares fue Stefan. A través de un video en español nos recordó que estábamos por vivir un momento irrepetible, como la vida. La mayoría del público atendimos al exhorto.
El hilo conductor del hermoso concierto que atestiguamos fue la sonrisa de Brian. Nunca lo había visto sonriendo tan plena y sostenidamente, relajado (aunque con su tanque de oxígeno por aquello de la altura de la ciudad), brindando con su té, hablando de su edad y, sobre todo, llamándonos Familia. ![]()
El repertorio fue el mismo que llevaron por ciudades europeas en 2022, sin embargo, sumaron ‘Come Undone’, una canción que jamás pensé volver a escuchar después de la gira de ‘Battle For The Sun’, mi álbum favorito de Placebo hasta la llegada de ‘Never Let Me Go’.
Cantamos todas las canciones, las nuevas y las anteriores. Por primera vez en mi registro vimos cómo Brian dejó de cantar para escucharnos durante alguna estrofa completa. También gritamos a coro ¡Pla-ce-bo! ¡Pla-ce-bo! y de forma espontánea coreamos intensamente ¡Bri-an! ¡Bri-an! ante un conmovido Molko, quien nos fue invitando a vitorear los nombres de Stefan, Bill, Nick y Matt (porque a Angela ya le habíamos aplaudido en forma particular cuando Brian la introdujo a la audiencia). Al finalizar la ronda Brian nos regresó el apapacho “coreando” ¡YOU!
Brian tuvo tantos momentos de dulzura, como cuando se detuvo en varias ocasiones a sonreírle al público, y a sonreírse de contento a sí mismo, cuando admiró a Angela tocar el teclado, cuando se trepó a no sé qué para tocar la guitarra desde lo alto, su estar que lo fue todo porque yo no tuve ojos para nadie más sobre el escenario en esta ocasión.
De lo más destacado para mi corazón enamorado fue la dedicatoria de ‘Happy Birthday In The Sky’ para su hermano, presenciar cuando Brian presentó a Angela Chan, escuchar ‘Sad White Reggae’ y vivirla como si fuera la primera, la última y la única vez (me impresioné ante la constatación del tamaño del amor que siento por esa canción), cuando sonó ‘Chemtrails’ y comencé a llorar en cuanto la voz de Brian cantó: “I want another life and I know I’m not the only one who needs a little time…”, cuando Brian introdujo a Stefan antes del solo en ‘Shout’ y lo mucho que se ve que lo apoya en esta primera vez en llevar la voz principal en una canción de Placebo, el cabello de Molko cada que se acercaba al ventilador al lado de Nick y la manera en que se le acomodó su cabellera a cada movimiento de su intensa interpretación con las guitarras. El público (con contadas excepciones que nomás andaban queriendo pasarse de lanza con sus videos) ofrendó su Estar total a través del canto, el baile, los brincos, el aplauso, las ovaciones, los te amo, la total reciprocidad con la banda. Lo destacado, en realidad, fue el concierto como momento único e irrepetible, con la atmósfera más bella para que se quede impreso en nuestras almas.
Si todo lo anterior no fuera suficiente, hubo algo en mí que se fue acomodando a lo largo del concierto, sentí que algo en mí estaba cambiando, mi visión de Placebo hoy es más grande, robusta, suave, amorosa. Algo mutó en mí ante la sorpresa de ver que con Placebo las expectativas altas siempre me van a quedar cortas porque ellos saben dar más, y más, y más… su poder es desmedido. Yo sólo fluyo entregada a ese vigor.
De este concierto estaré hablando en años y por años con la misma exaltación y quienes me conocen bien lo saben. Si contamos el golpe de suerte inicial que fue el que posibilitó la compra de esos boletos escasos podemos identificar que (de origen) este concierto nació con encanto… el mismo que hace que en estos momentos siga flotando, sonriendo y soñando. Nos vemos esta noche, Placebo, para otra cita de amor.
NOCHE DOS
¿Cómo acomodar mis ideas y emociones después de dos conciertos inmensos? ¿Cómo hacer honor al viaje que he realizado gracias a la música en vivo de Placebo y a la compañía de mis amigas con quienes bailé, brinqué, canté, grité, lloré, vibré, viví?
Después de experimentar la intimidad del concierto en el Lunario, el concierto en el Palacio de los Deportes significó una modificación radical en la atmósfera generada la noche anterior, pero también implicó entrega mutua. Porque en México se ama a Placebo y Placebo ama a México.
Reitero que, para mí, el concierto del lunes no fue tal, fue otra cosa, fue una bestia, un animal con cuerpo, con volumen, pelaje y sangre caliente. Fue una oportunidad de construir un carril alterno y paralelo en mi camino con Placebo para poder registrar otras sensaciones, nuevas relaciones con cada canción del repertorio, con cada álbum de Placebo, con ellos, con lo que su música me significa y con lo que son en mí y para mí.
El sonido, a pesar de verse alterado por el domo del recinto, fue bellamente ecualizado/mezclado porque era posible escuchar con más claridad las guitarras de Stefan, lo que permitió que las melodías que él interpreta se extendieran por el recinto de forma muy hermosa. Las voces de ambos se escucharon con la vitalidad acostumbrada, lo cual significa que, en el caso de Brian, el descanso que tuvo su voz en los meses pasados rindió los frutos esperados.
Me sorprendió la permisividad que se apreció con respecto al uso de celulares. Supieron que era una batalla perdida y, aunque las luces hicieron su aparición para inhibir las grabaciones, se notaba que los teléfonos no dejaron de grabar (consta en YouTube que hay quien lo grabó en su totalidad). Neta que cómo nos consienten.
Brian y Stefan hablaron español de manera constante y fluida, sí, incluso Brian. Stefan nos hizo saber que el concierto estaba siendo grabado: “para ustedes” mencionó. ![]()
Una falla con el bonito piano blanco de cola que trajeron impidió que ‘Too Many Friends’ y ‘Went Missing’ tomaran su lugar preciso en el repertorio, sin embargo, ambas canciones fueron parte de lo que se podría identificar como el primer encore. Stefan dijo que utilizaría una frase originaria del inglés para explicar la situación… fue más o menos así: «Lo que se puede romper se va a romper pero lo vamos a arreglar.» (y lo arreglaron). Cabe mencionar que durante el tiempo en el que intentaron arreglar el piano el público comenzó a hacer la ola con las luces del celular. Se necesitaron varios intentos para que se hiciera una completa, pero prácticamente lo logramos.
Quiero enfatizar mi emoción ante los ligeros cambios en la melodía que la voz de Brian intensificó para ‘Beautiful James’ y el hecho de que con esa canción fue notoria la emoción del público que se hizo sentir a través del rugido que se escuchó en algunas ocasiones a lo largo de la rola y no sólo a invitación de Stefan. ‘Forever Chemicals’, ‘Surrounded By Spies’, ‘Chemtrails’, ‘Sad White Reggae’, ‘Hugz’, ‘Twin Demons’ y ‘Try Better Next Time’ (por nombrar algunas) sonaron de un hermosas que sólo de recordarlas se me eriza la piel. El lleno total del Palacio aportó su propia maravillosa energía. La utilización de las pantallas con los preciosos visuales que acompañan esta gira lució de manera espectacular, en particular durante ‘Chemtrails’ y ‘Shout’. El diseño de iluminación del escenario fue sencillamente hermosa.
La voz de Brian en eterno punto destacado, sí, siempre: mi favorita.
Debo decir que después de no sé cuántos años de no acudir a un concierto en el Palacio de los Deportes, lo encontré bonito, me conmoví con sus colores, su capacidad de albergar a tanta gente, la limpieza de los baños e incluso creo que extrañaba los rebotes de sonido que hacen que la música ahí suene como suena. Qué decir del encuentro con las coloridas y enormes fotografías de Brian y Paul McCartney que lucían en alguno de los pasillos de la arena.
En mi sentir, el concierto del Lunario fue muy superior, pero durante el concierto en el Palacio creo que escuché las mejores versiones de la mayoría de las canciones. Placebo es una banda que cuida muchísimo su ejecución y en el evento del lunes era notorio el cuidado con el que nos estaban procurando.
Después de este par de conciertos tengo el presentimiento… o la seguridad de que, en definitiva, canciones de ‘Never Let Me Go’ se convertirán en clásicos placeberos. Puedo ver con claridad, después de escuchar a la gente cantar y entregarse a las rolas, cómo ‘Surrounded By Spies’, ‘Sad White Reggae’ o ‘Chemtrails’, ‘Beautiful James’ o ‘Try Better Next Time’ se convertirán en referentes del paso de Placebo en la historia de la música.
Gracias Brian Molko, gracias Stefan Olsdal. Gracias también a Angela, Bill, Nick y Matt por colaborar en el sonido que más feliz me ha hecho en concierto. Gracias Placebo por ser el marco más amoroso para ejercicios de autodescubrimiento y autoafirmación. Gracias por ser tantísima Luz en medio de tinieblas. ![]()
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A continuación te dejamos una compilación de videos que pudieron lograrse de este par de inolvidables noches:

