«To die is to know that you’re alive«… el verso de esta reconocida canción de HIM fue llevado por su autor al siguiente nivel, a la praxis… lo hizo cuando decidió poner fin a más de 25 años de carrera con el grupo que le dio fama internacional, cuando enterró algo que no le significaba más y cuando consideró probar suerte de su vitalidad bajo el concepto en solitario de VV.

El lanzamiento de Neon Noir, el primer disco solista de Ville Valo, tuvo lugar el pasado viernes 13. Morir es saber que estás vivo, y sí, ése fue el camino que Valo tomó con arrojo, un camino que apenas transitado, ya dio sus primeros frutos: el resucitado Ville probó ya que su luz no se ha apagado y lo hizo visiblemente feliz, sonriente y agradecido.

Tres noches a reventar en el Tavastia

Fue el segundo fin de semana del 2023 cuando arrancó la triada de shows en el Tavastia de Helsinki, todos con entradas agotadas con meses de antelación.

Al interior del icónico venue y sobre los devotos seguidores locales y de otras partes del mundo, se levantaba imponente la estructura metálica del Heartagram, un símbolo que al igual que su creador, se transformaría sobre el escenario. Ahí, ahora, aparecía como la insignia de una nueva era: el VVgram, un heartagrama modificado que resalta entre sus trazos las iniciales del hombre detrás de la idea.

Con una iluminación preponderantemente rosácea, violeta y con tonos verdes neón, transitaron las tres noches que saltaron de la nostalgia a la esperanza entre canción y canción, Zener Solitaire fue la indicada para iniciar este viaje al pasado y al futuro en un presente donde no había más que celebración.

Tras la pieza instrumental apareció un Ville Valo entusiasmado, elegantemente vestido, el traje con detalles satinados destacaba sobre su pecho un doble cuello en V, una boina, una arracada, unos converse clásicos y el delineador completaban el atuendo, mismo que usó durante los tres conciertos.

Mikko Virta (guitarra), Risto Rikala (batería), Sampo Sundström (guitarra) y Juho Vehmanen (bajo), los músicos que acompañan a VV en su actual gira, comenzaron a ejecutar un setlist integrado con tracks de Neon Noir y algunas de las más exitosas canciones de HIM.

Echolocate Your Love arrancó entonces con un ritmo pegajoso que llevó a los asistentes a entregarse a la nueva propuesta de una de las leyendas más emblemáticas de Finlandia.

La acertada estrategia de intercalar una canción de su disco solista con una de HIM dio como suma un resultado exitoso, The Funeral Of Hearts calentó las gargantas de los presentes para dar paso al track homónimo de su nueva apuesta: Neon Noir; este single, el último en ser lanzado hasta el momento, dio oportunidad de lucirse a la banda debutante, quienes en todo momento estuvieron atentos a las indicaciones de Ville, como si de su profesor se tratara.

Right Here In My Arms golpeó entonces en los corazones nostálgicos de los reunidos para de inmediato pasar a Loveletting, una balada que conjuga en su ADN la melancolía del desamor al más puro estilo HIM con una secuencia de cadenciosos beats, lo que parece ser esa pizca mágica en la nueva receta musical de VV.

Con Buried Alive By Love fueron más evidentes los arreglos hechos para sus éxitos pasados, la ausencia de quien fuera el guitarrista de HIM, Linde Lindstrom, fue palpable, sin embargo, esta nueva aproximación al catálogo de HIM es decente, presumiblemente intencional.

Con In Trenodia, una nueva oda a la tristeza, Ville tuvo quizá los únicos tropiezos vocales «importantes», alcanzar algunas notas fue complicado para su primera noche, pero nada que no mejorara en sus consecuentes presentaciones y nada imperdonable que no pudiera ignorarse en cuanto se escuchaban los riffs de Wings Of A Butterfly, una elección en el setlist que causó sonrisas en algunos y resoplidos en otros.

La euforia de este episodio bajó con Heartful Of Ghosts, la impecable ejecución vocal de Ville no mereció menos que el magistral abrazo instrumental de sus compañeros, quienes llevaron las notas de ésta, una de las canciones más bellas que jamás haya creado, a otro nivel, al cielo, al infierno, y de vuelta a los pechos retumbantes de todos los presentes.

¡Qué mejor manera de abrirle camino al himno de los devotos ahí reunidos!, llegó Join Me In Death, sin tecladista, pero con el mismo espíritu inmortal de sus versos, esos que gritan llenos de vida que no vale la pena vivir.

Entonces, apareció The Foreverlost para hacer bailar a todos al ritmo de ese goth rock de los 80’s, un ritmo que no suena a HIM hasta que vas muy por debajo de las capas de su composición, una canción que resume la transición de VV de la manera más digna.

Le siguió The Kiss Of Dawn con un bajo preciso pero con solos de guitarra que se sintieron tristemente abordados desde otra perspectiva.

Run Away From The Sun llegó para defenderse como algo «nuevo» dentro de «lo mismo», una base muy HIM con un deseo perceptible por separarse de ese sonido y un cierre que le regaló al público un par de razones para creer en lo necesario que era salir de aquel molde, del hartazgo. Las palmas al aire cedieron entonces ante un arreglo de When Love And Death Embrace que de entrada se sintió flojo pero que, conforme avanzó a la par del tradicional juego de pequeñas luces blancas, volvió a dar en el punto exacto, a tocar con su simpleza lo más complejo de nuestras almas.

Luego de un breve encore, la nunca sobrante Soul On Fire reapareció para dislocar algunos que otros cuellos veteranos; Salute The Sanguine no mermó el entusiasmo y permitió a todos mantenerse en ese baile frenético, con sonrisas y miradas que encontraban su camino entre las sombras.

Con Poison Girl , Ville confirmaba que los últimos años sin girar han traído buen estado a sus cuerdas vocales, el experimentado cantautor se preparaba para un cierre poderoso, un descenlance en el que no escatimó para firmar constancia de su capacidad, y es que Saturnine Saturnalia es per se uno de los tracks mejor hechos del álbum, una canción que solo se supera por su versión en vivo.

Entre los precisos intervalos tritónicos, las machacantes distorsiones, la melodía y el tempo perfectos, Ville Valo interpretó una letra de ésas que solo él sabe escribir, contada con una voz que no sólo salía de su garganta, sino de sus deseos genuinos por compartir lo que su mente creativa puede lograr, ahora, en su nueva era, con el mismo corazón pero con nuevas historias para sembrar.

Así, los testigos de esta resurrección constataron lo innegable: VV hoy está parado donde quiere estar; se le ve entusiasmado, renovado, cobijado por la alegría de quienes le han seguido por años. Entre la audiencia se paseaban algunos representantes de la nueva escena del rock nórdico, los padres de Ville, su novia, además de destacados miembros de la prensa local e internacional; hubo chistes, intercambios de saludos y hasta rosas blancas abriéndose paso hacia el escenario; muestras de gratitud por todos lados, deseos de estar.

No hicieron falta más que tres noches para disipar incertidumbres, porque cuando entierras viva tu escencia, verla renacer es el único camino. Y aquí estamos, transitando de nuevo esa ruta, de la mano de esa mente maestra, abrazados por el tibio aliento de lo que parece ser un viejo amigo. Bienvenido de vuelta, Ville Valo.