Por Karina Coss / @_MissCoss Ι Foto: @rockrphotomx vía Tour Manager
La noche del 22 de octubre, la cantante finlandesa Tarja Turunen inició su gira por México en el Teatro Metropolitano de Querétaro.
Un total de cinco ciudades fueron sedes en nuestro país de este tour promocional de In The Raw, su último trabajo discográfico.
El auditorio que se llenó quizá en tres cuartas partes de su capacidad, se vio rebasado en muestras de cariño por parte de sus fans, quienes viajaron incluso de otras partes de la República para arrancar con su ídolo esta gira que pisó Monterrey, León, Ciudad de México y Guadalajara.
A mitad del recorrido por el setlist que incluyó piezas de su último álbum pero también de pasadas producciones, Tarja se abrió paso en el escenario para tomar asiento ante un piano e interpretar en una versión muy íntima “You and I”,
“Me gusta mucho esta parte del concierto porque casi puedo escuchar sus corazones latiendo”, expresó con ternura ante murmullos expectantes del público.
Así, por más de cinco minutos, no hizo falta más que un teclado de acompañamiento a su voz, esa voz capaz de llegar lejos no sólo por su técnica sino por la capacidad de conectar, en efecto, con corazones que laten, rendidos y en silencio, al ritmo que ella marca con las cuerdas de su garganta.
Esos momentos de silencio, fueron aprovechados por algunos seguidores que expresaron en gritos repentinos su admiración a la cantante. “Tarja, te queremos un chingo”, se dejó escuchar desde algún rincón.
Y es que las demostraciones de afecto fueron recíprocas en todo momento, hubo quien le entregó en propias manos una muñeca mexicana de trapo, de aquellas que tradicionalmente se adornan con listones de colores pero que, como mandada a hacer para esta ocasión, lucía un vestuario negro en su totalidad.
Curioso que el negro no dominó esta noche en el vestuario de Turunen, pues combinó sus atuendos con piezas doradas, en concordancia con la imagen del disco que promueve.
El SHOW
Fueron en total tres cambios de vestuario y 16 canciones las que conformaron la presentación. Tarja pasó de cortes como Serene, Demons in You y Tears in Rain, a las poderosas Anteroom of Death o Goodbye Stranger, sin dejar de lado My Little Phoenix, Falling Away o la coreadísima Nemo, canción que presentó entre bromas alusivas a su popularidad entre su base de fans.
También dedicó Spirits of the Sea a los tripulantes que perdieron la vida en un submarino hace ya un par de años en la Argentina de donde, por cierto, es la banda abridora de sus cinco shows en México: Asspera.
Undertaker, Victim of Ritual e Innocence fueron otras canciones que Tarja interpretó entre saltitos por todo el escenario y patadas al aire con todo y tacones de más de 10 centímetros.
Y es que Tarja puede presumir de la vitalidad de una niña juguetona y la elegancia e imponencia de la mujer de 42 años que es.
El remate
La primera velada de Tarja con sus fans mexicanos llegó a su punto final con una triada de canciones conformada por I Walk Alone, Dead Promises y Until My last Breath, esta última, una de las más aplaudidas de la noche.
Tarja abrazó a su guitarrista, a su bajista, a su tecladista, baterista y cellista y juntos, rindieron reverencia al público del que parecía no quererse despedir… tras tomarse la tradicional foto desde el escenario, agradeció a sus fans por permitirle cantarles una vez más.
La majestuosidad de Tarja Turunen es innegable, la fuerza de sus rasgos faciales, su mirada o su impresionante voz, se conjugan mágicamente con una actitud sumamente dulce, entregada, feliz.
Tarja dominó por más de hora y media el escenario, sin más adornos que su presencia, apenas y una pantalla que proyectaba videos de ella y un recinto de arquitectura moderna y distinguida que hacía juego con el nivel del show.
Fue así como las miradas contemplativas al escenario y las sonrisas congeladas de los asistentes se rindieron finalmente ante las luces encendidas del teatro queretano, el cual abandonaron poco a poco para encontrarse con el helado viento del exterior pero aún con los recuerdos intactos y la calidez de un show que solo una artista que ama lo que hace y para quienes lo hace, puede ofrecer.

