Por Karina Coss/Fotografía por Firebird Images
Cuando tuve la oportunidad de asistir al Helldone 2012-2013 en Helsinki, Finlandia; creía que ahí se reunirían los fans más dedicados de HIM. Chicos y chicas que ven en ellos no sólo a una banda de rock que produce canciones que les pueden gustar, sino que descubren en ellos toda una filosofía, una forma de explicarse las cosas buenas y malas que les pasan en la vida, un motor para impulsarse a través de lo que crean, lo que tocan, lo que cuentan…, algo así.
No sucedió. La sorpresa fue que la audiencia se compuso de chicas mayoritariamente y de latitudes cercanas a Finlandia, como Rusia, que ven en el Helldone una buena oportunidad para derretirse por Ville Valo ante sus ojos. No eran todas, pero me atrevo a calcular a más de un 70 por ciento.
Esa especie de decepción por no formar parte de una audiencia que compartiera conmigo lo que HIM representa en mi vida, la arrastré hasta el pasado 18 de septiembre. Y aunque temía que el público que asistiría al Rock Allegiance Tour en Dallas sería igual o peor de sobrellevar, tras leer comentarios de que no recibían bien a HIM en esta gira, por tratarse de un cartel compartido con al menos tres bandas más, por fortuna, esto no resultó de su presentación en el Verizon Theatre de esta ciudad texana.
Tuve la fortuna de no viajar sola en esta ocasión, nos acompañamos dos amigas desde México que además de estar en el concierto teníamos la ilusión de pasar unos segundos con ellos, luego de que se anunciara que habría firma de autógrafos a los 100 primeros en llegar al lugar.
Llegamos a las 9:00 de la mañana, al mismo tiempo que un par de chicas y dos “exraños” más. Desde ese momento supe que no sería el mismo ambiente el que se viviría ahí adentro, mi vena adoradora de HIM sintió que la rodeaban personas con la misma pasión y el mismo sueño.
Y así pasó el tiempo, un sol quemante que alcanzó casi los 40 grados, un sitio aislado que no daba oportunidad de buscarte algo decente de comer, unos escalones que te invitaban a sentarte si no te daba miedo que te mordieran una hormigas tamaño jumbo. Así pasó, hasta que en un pizarrón escribieron HIM Signing, 6:15 PM.
Todo había valido la pena, mi amiga y yo vimos que apenas eran las 4 de la tarde pero empezábamos, aún con los ojos hirviendo, a prepararnos para entrar. No éramos las únicas, me tocó ver a uno de los chicos de la fila hablando solo, practicando su speech y cuando su amigo le descubrió, él sólo dijo: lo único que sé que le voy a decir es que he esperado 13 años para vivir este momento.
Nos ingresaron a las 5:45 con los nervios crispados pero las caras sonrientes, en la fila habíamos compartido pizza, agua y cigarros. El teatro nos recibió con un refrescante aliento de su aire acondicionado, caminamos con los ojos iluminados, las manos temblando, los murmullos de alegría, las palabras ensayadas, los pasitos temerosos y entonces, nos quebraron las sonrisas: “No habrá firma de HIM”, nos dijo alguien del personal del lugar. Nadie se movió de la fila, nadie daba crédito, nadie hablaba, después reaccionamos. Hubo quien gritó enojado y hubo (los más) quienes con toda la pena del mundo, lloramos.
El Verizon Theatre nos dijo que los chicos venían tarde, una estación de radio local nos confirmó que era mentira, pues ingresaron a 10 ganadores de un M&G a conocer a la banda. Nadie supo qué pasó, se manejó después la versión de que el lugar no permitió que se llevara a cabo la firma debido a que llegó más gente de la esperada y no se contaba con la seguridad necesaria para garantizar su desarrollo.
Recogimos nuestros pedacitos de ilusión y nos metimos a la zona general del teatro, las caras largas duraron poco, las playeras con el símbolo de Tears on Tape llenaban el lugar, chicos y chicas tatuados con Heartagrams o versos de las canciones de HIM se veían por todos lados, alguien gritó; “It’s all about music”, y fue así como, sin tocarnos, nos dimos todos un abrazo.
Luego de una corta intervención de All That Remains, llegaban Migé, Linde, Burton, Gas y Ville al escenario. La noche de HIM en Dallas inició con un corte de su más reciente placa: “All Lips Go Blue”, que fue una de las 4 novedades de su setlist junto con Hearts at War, Tears on Tape e Into the Night.
Buried Alive By Love, Rip Out The Wings of a Butterfly y Kiss of Dawn, conformaron la primera parte del repertorio, esta última con un arreglo que dejó lucir a Migé y su bajo durante varios minutos en un solo extendido. Join Me, 666 y Passions Killing Floor completaban una noche que sonaba enérgica, potente e impecable, si somos justos, hemos de resaltar la ejecución vocal de Ville que presume de haber vuelto a todo su esplendor.
Wicked Game, It’s All Tears y Soul on Fire llegaron casi ligadas para no dar tregua a los brincos de quienes ocupaban ya casi todo el recinto. Y entonces se anunció el cierre con una interpretación profunda, sentida y coreada de Funeral of Hearts que, envuelta de un juego de luces que nos alcanzaba a todos, nos repetía que todo se trata de eso, de vivirte entre las historias que te cuenta HIM con su sonido, su genuina personalidad, su forma de tocarte las fibras más sensibles.
Ahí estaba Linde, con su guitarra, dando giros en su espacio, apretando los ojos y los dientes en ese solo de Funeral o Hearts que es capaz de levantarte cada vello de la piel, de crisparte cada nervio del sistema, ahí estaba el adiós, el agridulce final de una noche más con HIM.
Por fortuna, no vivimos una de esas fechas donde fueron abucheados por los fans de algunas otras bandas que se presentaron con HIM en este tour americano, sino todo lo contrario, en cuanto el setlist de HIM culminó, vaciamos al menos la mitad del auditorio.
Doblamos nuestra bandera de México, insistimos en el sueño, nos encontramos minutos después con los mismos que estuvieron formados horas antes a la espera de un saludo, pero ahora siendo noche y en un estacionamiento en donde nuestra suerte no dio más que verlos subir a su autobús para finalmente descansar. Se había terminado, fue tiempo de volver a la realidad.
Pero no, la noche en Dallas con HIM no fue igual que la noche en Tavastia, esta vez estuve con gente que siente igual que yo a la banda, gente que sueña, que cree, que disfruta de su música en un nivel distinto, ese nivel que no todos comprenden, porque ahí nos comprendimos, nos sonreímos sin conocernos y hasta nos consolamos.
Esa noche fue un honor sentir que mi alma no bailaba sola, conocerme desde otra perspectiva, ésa donde te caes de tu nube para volverte a trepar pero con la convicción más firme, porque dicen que la belleza del sueño radica en soñarlo y yo sueño, tú sueñas, todos soñamos, ¿no?

