Por Karina Coss / Fotografías: Toni François para Tono.tv

Alguna vez leí en Twitter que The Rasmus podría llevarse el premio a la banda más subestimada que existe en su género. Cuando leí eso estuve de acuerdo hasta que me detuve a reflexionar, ¿y a qué género pertenecen? Por supuesto que su música no es rock gótico como dicen por ahí, tampoco es pop plástico y mucho menos metal de ése que se produce en las lejanas tierras de Finlandia.
The Rasmus, sin embargo, entra en el género de “Mi Banda Favorita” de muchas y muchos mexicanos y así lo hacen constar las seis visitas que han realizado a nuestro país, con o sin disco a promocionar, con o sin motivo comercial aparente, nada más por las ganas de y todas ellas con éxito total.
Ya parece rutina. Las fans que se aglomeran desde días antes para adueñarse de un buen lugar en la fila se conocen entre sí, a menos de caras, son años de seguirlos y The Rasmus puede presumir que pocos los han abandonado en el camino. Se debe, probablemente, a que son una de esas agrupaciones que se distinguen por su accesibilidad, su carisma y su calidad a la hora de subirse al escenario.
Sí, están subestimados, porque para muchos no son más que un producto que abusa de los coros pegajosos o de la imagen magnética de su vocalista, Lauri Ylönen, que a decir verdad, es demasiado pequeñito comparado a todo lo que provoca entre sus más hormonales seguidoras.
Pero hay fans para todos, las hay Heinonens, Hakalas y Rantasalmis (los apellidos de los demás miembros). Cada que la banda viene a México, un buen porcentaje puede presumir también su foto con ellos, ya sea en el aeropuerto, en el hotel, saliendo o entrando de algún sitio al que los haya llevado su itinerario.
Checa la reseña de la firma de autógrafos aquí: https://henkipress.wordpress.com/2013/09/08/the-rasmus-en-la-ciudad-de-mexico-parte-i/
El concierto
Esta vez la sede de su recital fue el Pepsi Center del WTC. El trazo de sus zonas dejó un poco insatisfechos a los que adquirieron boletos para la pista general B, pues los separaba aún más de un altísimo escenario que, a no ser por la bien montada pantalla a trozos, hubiera hecho parecer a la banda todavía más lejana.
El setlist no tuvo muchas sorpresas pero tampoco es que sus fans las esperaran, el concierto se integró por los éxitos más sonados como No Fear, Justify, Sail Away o First Day of My Life, no hace falta decir que sonó la obligada In The Shadows y la que para ésta que escribe, viene a ser la mejor de todas las noches: In My Life.
Incluyeron además temas más antaños como Chill y F-F-Falling mientras se proyectaban imágenes de sus inicios en las pantallas que hacían a los asistentes aguantarse las lágrimas o compartirlas en un abrazo con sus amigos de al lado, toda una hazaña, si tomamos en cuenta que, para no variar, al centro y hasta delante los apretujones apenas y dejaban espacio para respirar.
De sus últimos trabajos se dejó escuchar I’m a Mess y un aviso de cierre emotivo con Stranger. Pero fue Guilty la que sonó a adiós, o mejor dicho a un “hasta pronto”, quizá, tal vez, ya veremos.
Por ahora, podemos decir que la noche del domingo 8 de septiembre entra al carrusel de experiencias que sus seguidores pueden atesorar con su Banda Favorita. El toque lo puso Eero, el bajista, que se aprendió “Bésame Mucho” para pasar con buena nota su examen de español.
Y así, sonrientes, sudorosos, felices y confiados, Aki, Lauri, Pauli y Eero dijeron sin aviso de hipocresías que venir a México era siempre motivo de alegría. Sin duda, aquel tweet que leí lo escribió alguien que no conoce a los fans mexicanos de una de las bandas más honestas y persistentes de la escena de la música europea, porque aquí en México se les reconoce y de una de las formas más genuinas: la lealtad.

