Texto Karina Coss / Fotografías de Sergio Gálvez para Warp

Hay oportunidades imperdibles en la vida para enfrentarte a tus contrastes, para conocerte entre la vertiginosidad y la quietud que te da el correr de un lado a otro de un inmenso parque boscoso, mientras derramas cerveza de un vaso de plástico y esquivas los más variados ejemplares humanos con todas las excentricidades que te puedan ofrecer.

Aplicar el paso veloz para llegar de un escenario a otro y ser parte de una suerte de película en play acelerado, podría decirse que es la rutina que hay que seguir en un festival con más de 50 platillos musicales en el menú, pero yo prefiero llamarlo libertad.

Y digo contrastes porque para el Outside Lands es ya tradición llevar a sus más de 60 mil asistentes por día de la euforia de la música electrónica a la calma del country o de la ligereza de lo alternativo a la saciedad del alma que te entrega el rock en sus más vastos y múltiples estilos, edades y rostros.

Outside Lands 2013

Día 1 / La noche de Sir Paul

Los filtros de acceso se abrieron en punto de las 11:00 AM desde el viernes 9 hasta el domingo 11 de agosto. El marco idóneo para recibir a los invitados a esta congregación de amantes de la música y la fiesta fue el Golden Gate Park de San Francisco, con todos sus vibrantes colores desfiando al verde del pasto y todo ese calor humano haciendo frente a las bajas temperaturas y a la amenzante neblina que descendía cada tarde para no perderse al headliner en turno.

Paul McCartney invitó a una fan al escenario la misma noche que cantó 'Yesterday' con un set de cuerdas. Foto: Instagram Outside Lands
Fotografía tomada de OutsideLandsisas/Instagram

Hay que ser sinceros, el viernes lo tenía tomado con antelación y con el derecho que le da el talento que por años no se ha cansado de derrochar, Sir Paul McCartney. El escenario principal “Lands End” se levantaba inmenso para recibirlo pasadas las 19:00 horas. Antes, bandas de la talla de Band of Horses o The National calentaron motores y ambientaron la helada víspera.

La jornada fuerte del 9 de agosto se desarrolló en otros dos templetes, en el “Sutro”, la ejecución vocal de Jessie Ware envolvió de soul e impecables interpretaciones a los convencidos espectadores. Mientras que en un tercer punto del parque, el escenario “Twin Peaks” reunía a los más fiesteros con Pretty Lights, Yeasayer y la hiperactiva dupla de rap, percusiones e inevitables ganas de saltar que son los Twenty One Pilots.

Pero, insisto, la noche del viernes siempre le perteneció al ex Beatle.

Sir Paul y sus tres horas de show están llenas de sonrisas, de caras pintadas de recuerdos y de complicidades ahí tejidas. Se ven desde romances efímeros entre desconocidos inspirados por And I Love Her, hasta alas humanas abiertas y listas para volar en el coro multitudionaro de Hey Jude.

Se pasa, en minutos, de implorar con las palmas abiertas y al aire la letra de Let it Be a abrir los ojos como platos hacia el cielo para ver romper la noche con fuegos artificiales y al ritmo intrépido de una Live and Let Die que te sacude el pecho.

La fuerza de Helter Skelter, la simpatía de Ob-La-Di, Ob-La-Da o la ternura de Something con su ukelele, hacen de la presentación de Macca una noche con personalidad única e irrepetible. Y los momentos que con su público construye le dan el sabor cómico y dulce.

Fue el caso de dos chicas que se valieron de carteles fluorescentes para pedirle un autógrafo y convertirlo en “su primer y único tatuaje”, la original petición les hizo subir al escenario, donde Sir Paul, rodeando en un abrazo la felicidad incrédula de cada una de las chicas, les firmó la muñeca con una caligrafía bien definida y un pequeñito y amoroso corazón.

De esa manera, el cierre de la primera noche del Outside Lands fue también firmada por un señor que no lleva el título de adorno, es un señor artista que puede contar en su vida, millones de dósis de alegría repartidas.

Día 2 / De cuando NIN nos invitó a bailar entre sombras

Tras la irrepetible noche con Paul, había que buscar rutas para retornar a nuestro lugar de descanso. El sábado nos esperaba una tarde con broche color Nine Inch Nails y tonalidades tipo Yeah Yeah Yeahs que tampoco nos decepcionó.

El arribo por la tarde nos fue ambientado por los melódicos Young the Giant, que entre letras y guitarras suaves nos dieron la oportunidad de disfrutar sobre el pasto, recostarte unos minutos y mirar la abierta inmensidad del parque.

Energías retomadas después llegaba al escenario principal el rap de Jurassic 5, las manos levantadas al mismo potente ritmo y los bailes casuales de los asistentes que se iban concentrando para recibir a la banda de Karen O.

Así, en punto de las 6:30, la cantante anunció con todo y su peculiar atuendo satinado, lila y acampanado, un espectáculo con la enérgica etiqueta de los YYY’s. Gold Lion, Mosquito o Cheated Hearts llevaron a los reunidos a corear, brincar y tocar guitarras y baterías invisibles para el ojo humano.

Yeah Yeah Yeahs

No fue sorpresa que con Maps, Zero y Date With the Night, la banda bien representada por la ahora rubia desteñida Karen O, Nick Zinner y Brian Chase fueran dando punto final a un show breve pero completo, donde pasaron por los brazos elevados del público pelotas gigantes, banderas de muchos países, osos de peluche y marionetas de dinosaurios.

Y después, con apenas 40 minutos de diferencia, el tiempo justo para infiltrarse hasta la primera fila, llegó uno de los números más esperados por quien escribe: la noche de Nine Inch Nails. Y digo de quien escribe porque, con sorpresa, fui testigo de la apresurada mutitud que corrió al otro extremo del parque para no perderse a Phoenix.

Por mi parte, he de reconocer que mi decisión de pasar la noche con NIN se vio compensada con un setlist compuesto por piezas clave como Terrible Lie, Find My Way, Closer y Only; NIN entregó un resumen de lo que ha trazado a lo largo de su trayectoria con contundentes cortes, de esos que te llegan de cabeza a pies pasando por todas tus terminaciones nerviosas.

Trent Reznor encabezó la infaltable coregografía de siluetas, la lluvia de luces verdes y violetas y las poderosas maniobras de fuego que se apagaron como la noche misma cuando sonó Hurt con el viento gélido tocando de fondo y la desaceleración de los latidos que durante más de hora y media no habían parado de bailar con ese ritmo seductor que sólo NIN sabe dictar.

Nine Inch Nails

Día 3 / El día en que descubrí que soy fan de los RCHP

Con más de medio camino recorrido, la batería estaba a un 30 por ciento. El inminente desajuste de nuestro sistema ante los cambios de temperatura y el ritmo festivalero había de cumplir con la cita final del domingo, los invitados de honor: Red Hot Chili Peppers.

La tarde dominical se compuso con las actuaciones de Foals, los candenciosos Vampire Weekend, los beats de A-Trak, la fresca propuesta de MS MR y el clásico sonido de Willie Nelson & Family, entre muchas otras bandas. Pero fue hasta 15 antes de las 8:00 cuando el carrusel de éxitos de RHCP anunciaba la conclusión de un festival que se despedía con temperaturas abajo de los 10 grados.

Dani California, Otherside, Californication, Around the World y Give it Away le imprimían a la jornada el sello del adiós más digno. Así, una vez más la aventura por conseguir bus se sumaba a la experiencia de pasear por San Francisco tras una buena dósis de música, de nuevas ideas, de buenos recuerdos, de estornudos que sabían a felicidad y de entrarle a los más variopintos platitos de comida rápida.

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Y es que el catálogo musical para todos los gustos se vio bien acompañado por el abánico de oportundades de diversión. La organización y trazo del festival te dejaba descansar en colinas verdes mientras degustabas una copita de vino, igual que podías pasarte por el paraíso del café para calentarte las extremidades con los carbohidratos de un cupcake, o comer papitas fritas o decentes intentos de aperitivos mexicanos como elotes peparados con mayonesa.

El arte no faltó, grafttis, bodypaints, venta de artítulos psicodélicos y la invasion de gorritos de peluches con formas de animales eran la foto de todos los días. Sin olvidar que el Golde Gate Park se convirtió en la pasarela de los más inspiradores y coloridos atuendos, actitudes y filosofías. Libertad, les decía. De ésa que te llevas, que te impregnas y que te da ganas de no extrañar.

Outside Lands 2013

Agradecimiento especial por mi inicación en la experiencia de festival veraniego y extranjero a Volaris y a las atenciones del equipo de Warp.

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